Sombreros Grises
Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mi un pajarito me contó que estamos hechos de historias... - Eduardo Galeano
lunes, 11 de mayo de 2015
jueves, 9 de abril de 2015
Tengo yo un vació
No tengo ya metáforas sobre el café, ni complejos versos sobre el amor. Sólo tengo un vacío que me anula sentimientos. Búsqueda eterna e inútil. ¿De que me sirve el universo entero? si no se con que llenar este hueco que honda profundamente en mi. Y si alguien me ofreciera un trozo de tela, para envolver este silencio seco y me ayudara a colorear mis rincones helados... No, no lo sé. No lo sabría aunque me lo escribieran en la frente. Es un vacío que hiela, y no se con que llenar. No se si será falta de una persona o falta de un lugar. Lo cierto es que parece ser falta de todo, y aunque no estoy segura, creo que este vacío crece con el tiempo o que siempre estuvo ahí durmiendo y quizás también sólo soy yo que tomó conciencia de el, o es el adueñándose de mi.
Tengo un vacío que se escapa en un suspiro disfrazado de bostezo, que se adueña de mi ser a las tres de la mañana y desecha y trasnochada me abandona cerca de las seis
Tengo un vacío que se escapa en un suspiro disfrazado de bostezo, que se adueña de mi ser a las tres de la mañana y desecha y trasnochada me abandona cerca de las seis
martes, 10 de junio de 2014
Escapa A Mi Control
Las palabras chocan contra mi pecho antes de poderlo notar, y sin poderlo evitar, me hacen temblar casi imperceptiblemente la caja torácica y me nublan los ojos. Es entonces cuando, inevitablemente, mis ojos se humedecen y me veo obligada a decirme a mi misma "No seas idiota, no le demuestres que te ha herido. ¡Demonios, no te atrevas a llorar!" Pero no hay nada que pueda hacer: mi estómago se cierra, mi corazón se aprieta, mis pulmones no deciden si expandirse o contraerse y terminar de ahogarme, mi cabeza se vacía. Mientras permanezco ahí, de pie frente a algún o alguna imbécil, fracaso patéticamente en mi intento de controlar lo que siento. Y ya no hay palabras bonitas o agresivas, ni comprensivas, ni intelectuales, sólo la desesperación que me invade y el torbellino de emociones que se abre paso a zancadas por mi ser.
Cuando todo termina el escenario suele ser siempre el mismo: me encuentro sola, evaluando las condiciones en las que quedó este campo de batalla que es mi cuerpo.
Cuando todo termina el escenario suele ser siempre el mismo: me encuentro sola, evaluando las condiciones en las que quedó este campo de batalla que es mi cuerpo.
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