No tengo ya metáforas sobre el café, ni complejos versos sobre el amor. Sólo tengo un vacío que me anula sentimientos. Búsqueda eterna e inútil. ¿De que me sirve el universo entero? si no se con que llenar este hueco que honda profundamente en mi. Y si alguien me ofreciera un trozo de tela, para envolver este silencio seco y me ayudara a colorear mis rincones helados... No, no lo sé. No lo sabría aunque me lo escribieran en la frente. Es un vacío que hiela, y no se con que llenar. No se si será falta de una persona o falta de un lugar. Lo cierto es que parece ser falta de todo, y aunque no estoy segura, creo que este vacío crece con el tiempo o que siempre estuvo ahí durmiendo y quizás también sólo soy yo que tomó conciencia de el, o es el adueñándose de mi.
Tengo un vacío que se escapa en un suspiro disfrazado de bostezo, que se adueña de mi ser a las tres de la mañana y desecha y trasnochada me abandona cerca de las seis
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